Antonio Manuel Saucedo, otro talento de la ‘fábrica’ de El Ruedo
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Si hay un apellido que ha brillado con luz propia en la lustrosa historia del voleibol arahalense, ese es el de Saucedo.

Ya, en las últimas décadas del pasado siglo, este empezaría a sonar con fuerza gracias a una generación de tres hermanos, Antonio Manuel, Gustavo y Rafael, que encontraron en El Ruedo la diversión y la pasión por este deporte. Todos contribuyeron a que las vitrinas del CV Arahal  se llenaran de títulos con campeonatos autonómicos y nacionales en categorías inferiores o a que, como en el caso de Antonio Manuel, el nombre de la entidad blanquiazul se conociera por toda la geografía española en aquellos años dorados de División de Honor, máxima competición nacional.

Al mismo tiempo, junto a la repercusión que el club experimentaba por todo el país, un apellido se iba haciendo hueco en el voleibol español: Saucedo. Gustavo, el mediano de los hermanos, lograría convertir su pasión en su profesión, llegando a ser uno de los dos jugadores internacionales séniors, junto a Israel Rodríguez, de los que Arahal puede presumir en la historia de esta disciplina.

Ahora, unos lustros después de ese esplendoroso episodio en la vida del vóley arahalense, vuelve a deslumbrar el mismo apelativo a través de un joven que con solo 16 años está consiguiendo unos hitos más que notables. Es Antonio Manuel Saucedo Amodeo, un chico que, a pesar de su corta edad, se ha convertido en la gran promesa nacional.

Y es que “de casta le viene al galgo”. Ha heredado de su padre Antonio Manuel y de sus tíos, el veneno por este deporte. Como ya hicieran sus antecesores familiares, cada tarde de entreno toma camino hacia el pabellón de El Ruedo para hacer lo que más le gusta: subir a la red y anotar puntos. Junto a un fantástico grupo de jóvenes y amigos, ha logrado que el nombre del CV Arahal vuelva, como en tiempos de antaño, a lo más alto del panorama autonómico y nacional en categorías inferiores.

Su casi 1’90 de altura, una potencia descomunal y unas cualidades técnicas envidiables han hecho que durante 4 años consecutivos haya sido el mejor jugador de Andalucía y que ya le haya llegado la oportunidad de enfundarse la elástica de la Selección Española júnior en torneos internacionales.

En su vitrina, son pocos los trofeos que le faltan a su edad, tanto a nivel individual como colectivo: campeonatos provinciales y autonómicos por equipos, subcampeonatos nacionales de clubes, títulos de España en vóley playa por equipos y federaciones…

Y a pesar de los continuos éxitos y de ser a menudo objeto de deseo de clubes y selecciones, no pierde el norte. Siempre de la mano de su padre y bajo el cuidado de su madre, Ángeles, posee una madurez impropia de su edad que le hace tener claro lo que quiere en los estudios y en el deporte.

Por eso, este joven, ocho años mayor que su hermana Ángela, es ya la nueva joya de esta inagotable ‘fábrica’ de talentos en la que se ha convertido El Ruedo: Gustavo, Israel, Fernando Fernández y, ahora, él. De seguir así, está claro que un futuro prometedor le espera por delante.

De momento, en el seno de esta familia trabajadora y en la vida de un modesto pero glorioso club, la historia parece repetirse. Quién sabe si, además, Antonio Manuel, muy pronto, podrá, incluso, agrandarla.

 

 

 

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