El empuje del cambio generacional de Rosario Cabello Brenes
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Hacer un perfil de Rosario Cabello Brenes es adentrarte en la historia de las mujeres que nacimos para vivir un gran cambio generacional. Aquellas educadas en la necesidad de ser buenas madres, esposas e hijas, sin respiro ni descanso mental y físico. Aquellas que iban por detrás de hermanos en derechos y por delante en deberes, las que han tenido que pelear duro por reconocimientos ganados desde el primer día. O las que han tenido que abrir caminos desde la misma niñez para demostrar que coser, limpiar, cocinar y cuidar de los demás no eran opciones obligatorias.

Y, aun así, Rosario ha sido capaz de demostrar que, incluso realizando todas las labores que se esperaba de ella, ha roto moldes estudiando una carrera a los 50. Y, por si fuera poco, se ha abierto camino en el mundo laboral para decirle al Estado o a quién quiera que haga la división en grupos de la inserción laboral, que ella cumple con todos los requisitos, ser mayor de 45 años, con carga familiar, desempleada de larga duración, pero con coraje para sacar adelante un proyecto cooperativista con otras 4 mujeres igual de valientes que ella.

Porque Rosario es valiente hasta decir basta…

Conocí a Rosario en la adolescencia, un periodo de inseguridades que a ella no se le notaban. Ya apuntaba maneras de líder y lo mismo organizaba una fiesta que un viaje a la Feria de Paradas. Pegada a su Esquivel (Manuel José), el que pocos años después sería su marido y padre de sus tres hijos, plantaba las semillas de su futuro.

Al frente de su casa, ha trabajado donde podía, lo mismo en el sector de la industria de la aceituna, en el campo, de administrativo… Lo que fuera con tal de arrimar más de lo que ya aportaba, donde ha resistido los altibajos de una vida, incluido un accidente de tráfico que marcó un antes y un después en la vida de su marido y, por tanto, en la de toda la familia.

Años después, comprobé que la joven adolescente era una mujer de bandera, luchadora por unos hijos que serían otra prueba más en su vida. Impresionada y con los vellos de punta quedé aquella vez que, en un curso sobre mediación en el que coincidimos, realizó en voz alta su propia reflexión, con lágrimas en los ojos, porque se había dado cuenta de que en su papel de madre, el amor a veces no es suficiente, aunque a la larga sea lo único importante. Ha tenido tres hijos y, como suele ocurrir, cada uno por su diferencia la ha puesto a prueba para entender que hay que tener los pies muy bien puestos en el suelo para soportar esta vida.

Por eso, ahora se la ve renovada, con un nuevo horizonte. Ya considera que en casa cada uno debe ser independiente, ya los ha puesto a andar su propio camino. Unida a ellos por el hilo rojo que dice la leyenda, el indestructible que te recuerda de donde vienes y hacia donde vas.

Fans de Los Glotones, grupo de rock de los años 80, tiempo que ocupa un lugar especial en la memoria. Acude con camiseta negra a los conciertos, para acompañar a su marido que está en el grupo.

Es fácil verla por la calle Madre de Dios, su calle, en la que se crió con otros tres hermanos, uno de ellos, Juan, nació el mismo día que ella. Y si los conoces, comprobarás que tiene la misma sonrisa.

Rosario Cabello Brenes es representante de una generación de mujeres que han conseguido hacer entender que son el alma de una familia pero también el baluarte de cualquier causa que se proponga. Desde el principio, como orientadora en el Movimiento Junior, como presidenta de la AMPA en varios centros, en los consejos escolares, la palabra compromiso no es nueva en su currículum.

La vida para ella está empezando, sin más ataduras que las precisas.

 

 

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